Hola a todos!
Hoy vengo para presentaros una nueva sección, la cual he decidido llamar MANÍAS DE (ESTE) ESCRITOR. En ella os quiero contar algunas tonterías que yo tengo como manías a la hora de escribir o que, por placeres extraños y triviales, me gusta hacer cuando escribo.
La primera entrada de la dedico a lo que ahora llevo puesto, al igual que muchas veces (y admito que no todas) cuando escribo.
Son guantes: sí, has leído bien. Todo empezó hace dos o tres años, cuando escribía en invierno.
Siempre he sido de manos heladas: esto parece un dato trivial, pero es más importante de lo que parece. Fastidia bastante cuando apenas puedes mover las manos por el frío y quieres escribir, ya que no atinas a dar a las teclas del ordenador. Por eso decidí adquirir unos guantes de dedos cortados (o como se llamen, yo para la ropa tengo problemas...) Gracias a ellos tengo las manos calentitas y los dedos libres para poder escribir.
Primero fue por comodidad: pero luego pasaron a ser un poco ritual. Siempre que escribía o que corregía una novela me los ponía, como si ellos tuvieran parte de la novela, ya que habían sido testigos de todo el proceso de escritura. Eran mis testigos, y como ellos siempre me han acompañado.
Como ahora no vivo en mi casa sino en una residencia universitaria, me tuve que comprar otro par: bueno, también fue porque me gustaron y eran baratos. Aquí tengo al benjamín, los cuales ven mi literatura cuando escribo en mi casa.
No hace falta que lo digáis: son normaletes y están ya un poco viejos, pero que se le va a hacer. A todos esos escritores que sufran las brisas frías del invierno o de la noche, le recomiendo comprarse un par de estos, me lo agradecerán: lo de volverlo ritual ya es decisión propia.
Un abrazo :D