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viernes, 30 de junio de 2017

ESCRITORES: Formas de ser cuando matas a un personaje

Todos conocemos a escritores a nuestro alrededor: y siempre nos preguntamos por qué les gusta matar a sus personajes,con lo que tiene que costar hacerlos. Y bueno, como escritora, creo que cada escritor mata a su manera, con su arte y su estilo... y seguro que te has dado cuenta. Y bien, ¿Cómo es un escritor al matar a un personaje?

LA MADRE
Aunque sabe que el personaje tiene que morir, quiere que la muerte sea lo menos traumática posible. Tanto para el lector como para el autor y el personaje. Por lo que, cuando un escritor madre describe una muerte, lo hace con cariño, ternura, con música épica y emotiva de fondo, y sabes desde hace 100 páginas que va a morir, pero lo va a hacer con tanto amoooor y cariño y tanta sonrisa que cerrarás el libro diciendo que se van los mejores, pero que qué bonito.



EL ARREPENTIDO
Siempre hay algún escritor o escritora que, tras acabar con su personaje y seguir escribiendo, se da cuenta de que crece un vacío en su interior por cada letra que golpea en el teclado. Y por eso el personaje resucita, o aparece de nuevo a lo "chas y aparezco a tu lado" y las razones por las que ha vuelto son muy inverosímiles. Pero oye, si te gusta el personaje, mejor que vuelva a la vida a que la historia siga sin él (o no...)



EL "FATALITY"
Estos autores suelen pensar que si hay que matar, SE HACE BIEN. Y cuando decimos esto, nos referimos a una muerte clara, honesta, directa, que sabes que está muerto. Normalmente suele haber miembros cercenados, un testigo que relata de manera detallada que ha muerto. Y si te quedan dudas, luego ven el cadáver. Y si te siguen quedando dudas, los protagonistas tendrán muchos flashback de que está muerto. Está muerto.
Está.
Muerto.



EL PIRATA
¿Sabes este momento en el que, un personaje, que no tienes ni idea de que puede llegar a morir, muere? Y además lo hace sin anestesia, sin preverlo, de repente, como a quién se le cae una roca en la cabeza tras conseguir salir vencedor de una lucha casi mortal. Y muere, y te fastidias, y el escritor se ríe por lo absurdo de la muerte. Es muy mezcla del fatality.




EL HERMANO MAYOR
Hay escritores que les gusta hacer sufrir a los personajes; esto es una tendencia y lo sabemos. Personajes que, si pudieran, mirarían al escritor a la cara y dirían: oye, ya colega. Bueno, pues cuando mueres igual. ¿Por qué morir en una cama con tus queridos familiares y amigos si puedes morir solo, con enfermedades, sufriendo y a punto de conseguir algo super bueno? Como el típico hermano mayor que te da una colleja cuando menos te lo esperas. Y te sigue dando. Y se ríe. Y tus padres no hacen nada.



Y tú, ¿Cómo te defines al matar a tus personajes?

martes, 14 de marzo de 2017

¿Dónde está el reggeaton? II

Hoy vengo a endulzaros la mitad de la semana :) Para ello, volveré con uno de los juegos con el que más me he divertido al diseñarlo: ¿Dónde está el reggeaton? 


Sí, ya sé, estaréis pensando "¿En serio nos vas a hablar de reggeaton? ¿En un blog de literatura?" Bueno, es una bonita manera de que nos demos cuenta de que el reggeaton puede incorporarse a relatos sin ningún problema. Os voy a contar en qué consiste el juego, aunque ya jugamos una vez con otra canción.

Bueno, el juego consiste en lo siguiente.

1. He escuchado de forma consciente - aunque solo el principio - canciones de reggeaton, y he sacado frases de ellas.
2. He creado un pequeño texto, una pequeña historia, donde aparece esa frase - o las que sean - dentro de una historia. Algunas tienen coherencia, pero también hay otras, que no son de la canción, que van destinadas a confundirte.
3. Pondré el texto, que tendrás que leer. Después pondré un gif de un gatito muy mono - tiempo en el que tienes que pensar qué frases son - y luego, el texto señalando las frases de reggeaton en negrita. Y luego, ya de paso, la canción que es.

¡Vamos a jugar!


HAY DOS FRASES QUE SON DE UNA CANCIÓN DE REGGEATON
QUE LA SUERTE ESTÉ DE VUESTRA PARTE


En la corte del rey Augusto XI había un joven, llamado Remigaldo de la Serena, que era conocido por su porte señorial y por su manejo con la espada. Cuenta la leyenda que se enamoró de Iniodora III, hija pequeña del rey y heredera de un reino lejano donde habitaban dragones y hadas. Remigaldo se prendió locamente de ella.
    -Vos parece perdida, sumida en un silencio mujer -dijo la primera vez que se vieron- tu mirada me lleva lejos, al cielo o al infierno.
     -Atrevido es usted con estas palabras, yo estoy loca y perdida pero nunca olvidada...
      Tras algunas conversaciones sin mucho sentido y con un componente lírico dudoso, Remigaldo se arrodilló ante ella. Era de noche, estaban en el jardín del palacio y la fiesta de coronación de la hija mayor olvidaba el regusto amargo de la muerte de Augusto, en manos de un jabali volador.
      -No podemos estar juntos. Tú aquí, somos de diferentes mundos -murmuró ella.
Él negó con la cabeza.
      -Todo comenzó cuando nos miramos. Yo vivo perdido en tus ojos y no me puedo controlar.
Ella iba a decir algo, y aunque al principio hizo una breve pausa, sonrió:
      - ¿Qué es lo que te enamoró de mi? Fiera por dentro y princesa por fuera.
      - Serán tus miradas, tus besos, que no me dejan ni pensar.
      -Mi noche es la tuya y en ella las estrellas lloran sin ti.

      Y el amor triunfó, vivieron juntos y cabalgaron dragones en un imperio lejano que, años después, quebró por una batalla enfermiza con su hermana mayor.


Y ahora va el gatito para que decidáis ....


¡Y aquí tenéis la respuesta!

En la corte del rey Augusto XI había un joven, llamado Remigaldo de la Serena, que era conocido por su porte señorial y por su manejo con la espada. Cuenta la leyenda que se enamoró de Iniodora III, hija pequeña del rey y heredera de un reino lejano donde habitaban dragones y hadas. Remigaldo se prendió locamente de ella.
    -Vos parece perdida, sumida en un silencio mujer -dijo la primera vez que se vieron- tu mirada me lleva lejos, al cielo o al infierno.
     -Atrevido es usted con estas palabras, yo estoy loca y perdida pero nunca olvidada...
      Tras algunas conversaciones sin mucho sentido y con un componente lírico dudoso, Remigaldo se arrodilló ante ella. Era de noche, estaban en el jardín del palacio y la fiesta de coronación de la hija mayor olvidaba el regusto amargo de la muerte de Augusto, en manos de un jabali volador.
      -No podemos estar juntos. Tú aquí, somos de diferentes mundos -murmuró ella.
Él negó con la cabeza.
      -Todo comenzó cuando nos miramos. Yo vivo perdido en tus ojos y no me puedo controlar.
Ella iba a decir algo, y aunque al principio hizo una breve pausa, sonrió:
      - ¿Qué es lo que te enamoró de mi? Fiera por dentro y princesa por fuera.
      - Serán tus miradas, tus besos, que no me dejan ni pensar.
      -Mi noche es la tuya y en ella las estrellas lloran sin ti.

      Y el amor triunfó, vivieron juntos y cabalgaron dragones en un imperio lejano que, años después, quebró por una batalla enfermiza con su hermana mayor.


La canción es "Perdido en tus ojos" de Don Omar. Os dejo por aquí la canción por... por si queréis... escucharla :D


Y bien, ¿Os ha gustado este "Dónde está el reggeaton"?